Pregunta:
Pilar ¿cómo puedo tener paz si hace tres horas murió mi hermano?
Estoy practicando las lecciones, pero me siento revuelta ¿qué hago?
Respuesta:
Te mando un abrazo lleno de paz y toda la luz del cielo
Si alguien tiene alguna pregunta relacionada con la práctica de Un curso de Milagros a su vida personal, por favor enviarla a: pilarmilara@gmail.com
Respuesta:
Querida
amiga, te acompaño en tu dolor, estoy contigo. En este momento lo que
sientes no se puede ni se debe esconder; y tengo que decirte por propia
experiencia, que viendo a mi madre morir pude sentir la paz en todo mi
corazón y desde ahí acompañarla en su tránsito.
Mi familia
sorprendida decía: ¿cómo puedes estar tan entera? bueno la respuesta
fue: este es el resultado de mis creencias y experiencias espirituales
(meditando, practicando con el curso de milagros...etc.). Realmente no
hacía falta decir nada más. Una imagen vale más que mil palabras. Y no
por vivirlo desde la paz significa que no te duele perder a un ser
querido. Significa que hay comprensión en la situación y aceptación por
haber llegado la hora de su partida. Y lo más importante saber que que
ahí no acaba todo, es simplemente una transformación, la muerte no existe para el Ser. Ahora te
relacionarás con él de otra manera, extrañarás su cuerpo, pero su
corazón seguirá vivo en ti.
El sufrimiento aflora intensamente por no
haber aceptación, el ego no permite que se pueda aceptar algo así, eso
suele llevarnos a pensar. Si él se murió, yo moriré también y
desapareceré. Aquí suele estar el mayor de nuestros miedos, el miedo
a.... cuando muera, ¿qué será de mí?. Se necesita un proceso profundo de
perdón para traspasar el miedo y llegar al amor.
Por lo tanto,
primero invoca a tu Maestro Interno para que te ayude a vivir esto con
paz. Para el inconsciente nunca, nunca, nunca se ha muerto, búscalo en
tu corazón.
Practicar las lecciones te ayudará a tener la mente
enfocada en el sistema de pensamiento del Espíritu Santo. También la
lectura del texto es algo muy necesario ya que te ayudará a profundizar
en tus creencias y finalmente darte cuenta que más allá de ellas está tu
liberación.
Cada vez que te venga a la mente el recuerdo de tu hermano, comunicale este mensaje de parte de tu Ser:
Te bendigo, hermano, con el Amor de Dios el cual quiero compartir contigo. Pues quiero aprender la gozosa lección de que no hay otro amor más que el de Dios, el tuyo, el mío y el de todos. (Lección 127)
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