martes, 28 de julio de 2015

Observando al pensador

De pronto, un pensamiento llama mi atención....¿Dónde está Dios?

Mirando al cielo, me lo pregunto. ¿Dónde está Dios que no lo veo? 
Un sentimiento de miedo y soledad emerge. Pero seguidamente, también emerge uno desde lo profundo que me dice....¿De dónde viene esa pregunta? Observa lo que piensas, observa al programa actuar, siente. Y me quedo ahí, observando sin hacer juicios, sólo poniendo atención a lo que está brotando en mi interior. 
El pensamiento se ha detenido, me permito mirar y reconociendo todo lo que voy sintiendo, veo que me acompaña el sentir, me resulta familiar y al mismo tiempo me conecta con el aire, la respiración, una sonrisa, el autobús que pasa, un chico que pasa silbando debajo de mi balcón. Me doy cuenta de que este sentir me lleva a una conciencia de unidad con el medio, conmigo y de nuevo me pregunto.......¿Dónde está Dios? Ahora sí puedo decir que lo siento en estas palabras, cada vez que se mueve el aire y con cada sonido del entorno donde estoy. Todo es Dios, lo veo en todo, está en mi mente y está a mi alrededor. 

Sólo un instante entre un pensamiento y otro, sólo un instante donde te detienes y le dejas espacio al Ser para que sea Él quien se manifieste y llene el vacío que deja el miedo. Cuando eso ocurre, en tan sólo un instante todo cambia por completo. Yo no soy quién piensa, pero puedo observar los pensamientos y dejarlos pasar, pues igual que vienen se van.

Me siento en paz. ¿Dónde está Dios? Aquí mismo, en mi corazón