El dolor duele, pero el dolor ante la presencia del Amor se puede transformar, se puede hacer pequeño y llegar a disolverse por completo.
En ocasiones desaparece, otras veces simplemente se queda ahí contigo, lo puedes ver y llegar a vivirlo sin que te afecte.
No niegues el dolor, al negarlo le das realidad, el dolor en un nivel profundo de ti, no existe.
No niegues el dolor, negarlo significa que le estás dando el poder. Y el poder solo lo otorgas tú a lo que tú quieres que sea real para ti.
No niegues el dolor, es absurdo, no deja de doler.
Lo único que funciona ante el dolor es la amorosa aceptación, una aceptación que sale del fondo de tu corazón y que incluye cualquier aspecto o expresión de tu persona.
Al dolor le digo: Si quieres te puedes quedar, no me molestas, pero si estás aquí es para ser Amor, y es el Amor mismo hablando el que acepta e incluye todo, transformando, sanando, liberando y soltando todo pesar incluso, la idea de que se vaya el dolor.
Llega un momento que el Amor te abraza de una manera que ya no te importa si se va o no.
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